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Comunidad indígena Zenu en Turbaco/Bolivar

El pueblo indígena Zenu es una de las culturas más antiguas de Colombia, su asentamiento fue principalmente en lo que hoy se conocen como los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar en la region Caribe. Su historia se remonta a más de 2000 años, en los cuales desarrollaron una compleja organización social basada en cacicazgos antes de la llegada de los españoles. Los Zenues se destacan por sus impresionantes conocimientos en hidráulica, lo cuales les permitió el control de inundaciones y el aprovechamiento de las aguas para la agricultura. Además, reflejaban una profunda relación con la naturaleza, eje central de su cosmovisión (Angulo 2024).


Hoy día la comunidad Zenú está asentada principalmente en resguardos de Cordoba y Sucre, son reconocidos por su destreza artesanal, un ejemplo de esto es el sombrero vueltiao (hecho con caña flecha) que es mundialmente conocido símbolo cultural de la costa caribe de Colombia y fue declarado patrimonio cultural y símbolo de la nación por el Congreso de la República mediante la Ley 908 del 8 de septiembre de 2004.


Sin embargo, lejos de recibir orgullo y preocupación por preservar las artes y cultura ancestrales, las comunidades indígenas han sido ampliamente afectadas por distintas situaciones sociales tales como enfermedades asociadas a la pobreza, discriminación, desterritorialización y ocupación de sus territorios, tanto en sus territorios tradicionales, como fuera de ellos (Quintana Cataño 2020).


Esta situación se ve agravada por los efectos del conflicto armado interno expresados, entre otros, por la presencia de grupos armados ilegales en territorios indígenas, señalamientos, asesinatos, desplazamientos forzados y minas antipersonales que han sumido a este sector poblacional en una profunda crisis humanitaria en diferentes regiones del país (Organización Nacional Indígena de Colombia - ONIC, 2021).     

De esta manera una pequeña población de este pueblo indígena se vio obligada a migrar hacia el municipio de Turbaco, donde conformaron el cabildo indígena menor Zenu reconocido mediante la resolución 177 del 2012.     


La comunidad cuenta con más de 700 miembros, que intentan incorporarse a la sociedad del municipio, tienen su asentamiento en el Talón donde realizan sus actividades como pueblo ancestral. La mayoría de los miembros de este Cabildo se dedican a cultivar la tierra por herencia ancestral, en donde desarrollan cultivos de caña flecha, ñame, yuca, maíz, ají, y ajonjolí en huertas caseras siembran orégano, cebollín, berenjena, tomate.


En el año 2024 la sociedad de activos especiales (SAE), les cede un terreno en la vereda Matapuerco, unas 29 hectáreas para su uso en agricultura, no obstante este terreno cuenta con desafíos como nulo acceso a agua potable y a energía eléctrica, esto representa un reto  ya que la falta de agua y energía tiene efectos directos sobre necesidades básicas, como la conservación de alimentos, la higiene personal, la educación y calidad de vida.


El desafío energético en las zonas rurales del Caribe colombiano

 

Frente a este escenario, surge una pregunta clave: ¿cómo garantizar el acceso a una energía limpia, confiable y asequible en comunidades que históricamente han estado al margen de las soluciones convencionales?

Responder esta  pregunta implica ir más allá de la simple generación de electricidad,  requiere diseñar soluciones integrales que, además de proveer energía, permitan mejorar el acceso a agua limpia y fortalecer la producción de alimentos. En regiones con alta disponibilidad de radiación solar, como el Caribe colombiano, esto abre la puerta a enfoques innovadores que integran múltiples funciones en un mismo sistema, optimizando el uso del territorio y fortaleciendo la autonomía de las comunidades.


Es así como se plantea un proyecto entre Laboratorio de simulación y procesos S.A.S (SIMPROLAB) y el cabildo indígena menor Zenú  financiado por MinCiencias para dar solución a esta problemática, que consiste en un piloto de sistema Agrovoltaico.

 

 

¿Qué es la agrovoltaica?


La agrovoltaica es una forma innovadora de aprovechar la energía del sol en doble vía: generar electricidad y producir alimentos en el mismo terreno. Tradicionalmente, el uso del suelo ha implicado elegir entre instalar paneles solares o destinar la tierra a la agricultura. La agrovoltaica rompe con esa lógica al integrar ambas actividades en un solo sistema, permitiendo que coexistan de manera complementaria (Salamanca Falla et al., 2024).


En un sistema agrovoltaico, los paneles solares se instalan a cierta altura sobre el suelo o con una separación estratégica entre filas, permitiendo que debajo de ellos crezcan cultivos. Así, mientras los paneles capturan la radiación solar para producir energía eléctrica, el terreno sigue siendo productivo desde el punto de vista agrícola (González et al., 2023).

Pero esta combinación no es solo una cuestión de espacio. En realidad, se trata de una relación beneficiosa para ambos componentes:

  • Los paneles solares generan energía limpia, que puede utilizarse para abastecer viviendas, alimentar sistemas de riego o accionar equipos eléctricos.
  • Los cultivos se benefician de la sombra parcial, lo que reduce la evaporación del agua, protege frente a temperaturas extremas y, en algunos casos, mejora su rendimiento.


Una forma sencilla de entenderlo es pensar en la agrovoltaica como un “techo productivo”: una estructura que protege los cultivos del exceso de sol, mientras transforma esa misma radiación en energía útil.

Es importante señalar que no todos los cultivos responden de la misma manera a estas condiciones. Mientras algunos —como hortalizas o cultivos de ciclo corto— pueden beneficiarse de la sombra parcial, otros requieren mayor exposición solar. Por eso, el diseño del sistema debe adaptarse a las características del cultivo y del entorno.


En esencia, la agrovoltaica propone una nueva forma de usar el territorio: no como un espacio donde la energía y la agricultura compiten, sino como un sistema integrado donde el sol impulsa simultáneamente ambos procesos.


¿Cómo se ve un sistema agrovoltaico?


En la Fig.1 se observa cómo sería un sistema agrovoltaico, en lugar de tener cultivos completamente expuestos al sol, hay estructuras con paneles solares elevados. Debajo de ellos, crecen plantas como hortalizas, pastos o cultivos de ciclo corto. A un lado, un pequeño sistema eléctrico —compuesto por baterías y controladores— almacena la energía generada, que luego puede utilizarse, por ejemplo, para bombear agua desde un pozo o alimentar una vivienda. Es, en esencia, un sistema donde energía, agua y alimentos están conectados.


Figura 1. Infografía sobre el uso y esquema de un sistema agrovoltaico.


El caso de una familia Zenú en MataPuerco/Arjona, Bolívar


En una zona rural de Arjona, Bolívar, una familia del pueblo Zenú comienza su día muy temprano. gran parte de su rutina marcada por la incertidumbre al no contar con los servicios básicos, que restringía tanto las labores del hogar como las oportunidades productivas.


Como parte de un proyecto piloto, en su terreno se instaló un sistema agrovoltaico: una estructura elevada con ocho paneles solares, capaz de generar hasta 1.2 kW pico (es decir, su potencia máxima en condiciones ideales). Debajo de estos paneles, donde antes el sol caía con toda su intensidad, hoy crece un cultivo de ají.


Al principio, la estructura llamaba la atención. No era común ver “techos” sobre los cultivos. Sin embargo, con el tiempo, sus beneficios se hicieron evidentes. La sombra parcial comenzó a proteger las plantas del calor más intenso del día. El suelo retenía mejor la humedad y el cultivo se volvió más estable, incluso en temporadas de altas temperaturas.


Pero el cambio más significativo ocurrió con el agua. La energía generada por los paneles alimenta una bomba eléctrica que permite extraer y distribuir agua de manera constante. Lo que antes requería esfuerzo físico ahora se realiza con mayor facilidad y eficiencia. El riego dejó de ser una limitación y se convirtió en una herramienta para mejorar la productividad.


Esa misma energía también llega al hogar a través de un sistema compuesto por baterías y un cargador–inversor (equipo que regula y adapta la energía para su uso), la familia puede disponer de electricidad durante el día y en horas sin sol, según la capacidad de almacenamiento. Hoy cuentan con iluminación en varios espacios, refrigeración para conservar alimentos, uso de lavadora y la posibilidad de cargar dispositivos móviles


Son cambios que transforman profundamente la vida diaria. Hay más tiempo disponible, menos esfuerzo físico, mayor comodidad,  más posibilidades. Pero quizás lo más importante no es solo lo que el sistema hace, sino lo que representa.


Para esta familia, la agrovoltaica no es únicamente una tecnología. Es una herramienta que fortalece su autonomía, mejora su seguridad alimentaria y abre nuevas oportunidades. Es la posibilidad de producir, de habitar su territorio con mayor dignidad y de mirar el futuro con menos incertidumbre.


Hoy, ese terreno no solo produce alimentos. También genera energía, gestiona el agua y se ha convertido en un ejemplo cercano para otras familias de la comunidad.



Resultados  directos sobre la comunidad 

 

La disposición de energía eléctrica permitió a la comunidad mejorar su calidad de vida al poder tener iluminación lo que da mayor seguridad y confort, encender electrodomésticos que mejora su calidad de vida, cargar celulares lo que aumenta su conectividad, acceder a agua más fácilmente para el riego de sus cultivos, lo que mejora su productividad y contribuye a su seguridad alimentaria. (Ver Figura 2)


Producción agrícola bajo paneles 


La incorporación de los paneles solares ha generado un microclima favorable para el cultivo de ají. La sombra parcial reduce la exposición directa a altas temperaturas, disminuyendo el estrés térmico de las plantas y la pérdida de humedad en el suelo.

Esto se traduce en:


  • Mayor estabilidad en la producción a lo largo del tiempo
  • Mejor aprovechamiento del agua disponible
  • Cultivos más resistentes frente a condiciones climáticas adversas


En un contexto de altas temperaturas como el Caribe colombiano, este tipo de protección resulta clave para mantener la productividad agrícola.


Se demostró que el uso de paneles como techo no solo es beneficioso para la generación de energía eléctrica, sino también protege del exceso de radiación a las plantas por lo que se logra que estas tengan un mayor tiempo de Vidal útil y produzcan mas y mejores frutos, esto se evidencio al comparar los tamaños de ajíes de las plantas bajo los paneles solares y las que estaban en la intemperie los cuales eran un 12% más grandes y además en cada ciclo la producción fue significativamente mayor.

 

Integración de la comunidad 

 

La comunidad pudo integrarse al agruparse en una casa y ver juntos televisión, es decir se generaron espacios de encuentro en torno a actividades compartidas producto de la disponibilidad energética, lo cual refuerza los vínculos sociales.

 

 Energía para la equidad en el hogar

 

Se logro mantener una nevera prendida las 24 horas y encender una lavadora una vez por semana, esto aunque pudiera parecer algo sencillo, en realidad en un gran paso para la equidad en el hogar, puesto que el lavado de ropa es una tarea tradicionalmente realizada por mujeres y que exige un desgaste físico importante, el poder semiautomatizar esta labor disminuye la carga de trabajo invisible que históricamente ha recaído sobre ellas.


Mejor acceso y gestión del agua

 

Uno de los cambios más significativos ha sido la transformación en el acceso al agua para riego. Antes, esta actividad dependía de métodos manuales o de disponibilidad limitada. Con el sistema agrovoltaico, el uso de una bomba eléctrica permite un suministro más constante y eficiente. Esto ha permitido:


  • Incrementar la frecuencia y oportunidad del riego
  • Reducir el esfuerzo físico requerido
  • Optimizar el uso del recurso hídrico


El agua deja de ser una limitación crítica y se convierte en un recurso gestionado de manera más eficiente.


Acceso confiable a energía eléctrica

 

El sistema proporciona una fuente de energía limpia y continua, gracias a la combinación de generación solar y almacenamiento en baterías. Esto elimina la dependencia de fuentes externas inestables o costosas. Como resultado:

  • Se garantiza disponibilidad energética durante el día y la noche
  • Se reduce la vulnerabilidad frente a fallas del servicio eléctrico
  • Se habilita el uso de equipos eléctricos tanto productivos como domésticos
  • La energía pasa de ser un recurso escaso a convertirse en un habilitador del desarrollo.


Mejora en la calidad de vida

El acceso a electricidad dentro del hogar ha transformado significativamente la vida diaria de la familia. Actividades que antes eran difíciles o imposibles ahora forman parte de la rutina.

Entre los principales cambios se destacan:

  • Conservación adecuada de alimentos mediante refrigeración
  • Reducción del trabajo doméstico con el uso de lavadora
  • Iluminación en distintos espacios del hogar
  • Acceso a información y entretenimiento
  • Mejora en la conectividad a través de dispositivos móviles


Estos elementos no solo aportan comodidad, sino también bienestar y dignidad.


Beneficios económicos


El sistema agrovoltaico también tiene implicaciones económicas importantes para la familia.

  • Reducción de gastos en energía o combustibles
  • Disminución de costos operativos en el riego
  • Potencial generación de ingresos a partir de la venta de ají
  • Al integrar energía y producción agrícola, se fortalece la economía familiar y se abren nuevas oportunidades productivas.


Impacto ambiental positivo


El uso de energía solar reduce la dependencia de combustibles fósiles, contribuyendo a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, el sistema promueve un uso más eficiente de los recursos naturales. Entre los principales beneficios ambientales se encuentran:

  • Generación de energía limpia y renovable
  • Reducción de la huella de carbono
  • Disminución de la evaporación del agua en el suelo
  • Aprovechamiento dual del terreno (energía + agricultura)


Este enfoque contribuye a un modelo de desarrollo más sostenible y adaptado al cambio climático.

Figura 1. Infografía sobre el uso y esquema de un sistema agrovoltaico.


El caso de una familia Zenú en MataPuerco/Arjona, Bolívar


En una zona rural de Arjona, Bolívar, una familia del pueblo Zenú comienza su día muy temprano. gran parte de su rutina marcada por la incertidumbre al no contar con los servicios básicos, que restringía tanto las labores del hogar como las oportunidades productivas.


Como parte de un proyecto piloto, en su terreno se instaló un sistema agrovoltaico: una estructura elevada con ocho paneles solares, capaz de generar hasta 1.2 kW pico (es decir, su potencia máxima en condiciones ideales). Debajo de estos paneles, donde antes el sol caía con toda su intensidad, hoy crece un cultivo de ají.


Al principio, la estructura llamaba la atención. No era común ver “techos” sobre los cultivos. Sin embargo, con el tiempo, sus beneficios se hicieron evidentes. La sombra parcial comenzó a proteger las plantas del calor más intenso del día. El suelo retenía mejor la humedad y el cultivo se volvió más estable, incluso en temporadas de altas temperaturas.


Pero el cambio más significativo ocurrió con el agua. La energía generada por los paneles alimenta una bomba eléctrica que permite extraer y distribuir agua de manera constante. Lo que antes requería esfuerzo físico ahora se realiza con mayor facilidad y eficiencia. El riego dejó de ser una limitación y se convirtió en una herramienta para mejorar la productividad.


Esa misma energía también llega al hogar a través de un sistema compuesto por baterías y un cargador–inversor (equipo que regula y adapta la energía para su uso), la familia puede disponer de electricidad durante el día y en horas sin sol, según la capacidad de almacenamiento. Hoy cuentan con iluminación en varios espacios, refrigeración para conservar alimentos, uso de lavadora y la posibilidad de cargar dispositivos móviles


Son cambios que transforman profundamente la vida diaria. Hay más tiempo disponible, menos esfuerzo físico, mayor comodidad,  más posibilidades. Pero quizás lo más importante no es solo lo que el sistema hace, sino lo que representa.


Para esta familia, la agrovoltaica no es únicamente una tecnología. Es una herramienta que fortalece su autonomía, mejora su seguridad alimentaria y abre nuevas oportunidades. Es la posibilidad de producir, de habitar su territorio con mayor dignidad y de mirar el futuro con menos incertidumbre.


Hoy, ese terreno no solo produce alimentos. También genera energía, gestiona el agua y se ha convertido en un ejemplo cercano para otras familias de la comunidad.



Resultados  directos sobre la comunidad 

 

La disposición de energía eléctrica permitió a la comunidad mejorar su calidad de vida al poder tener iluminación lo que da mayor seguridad y confort, encender electrodomésticos que mejora su calidad de vida, cargar celulares lo que aumenta su conectividad, acceder a agua más fácilmente para el riego de sus cultivos, lo que mejora su productividad y contribuye a su seguridad alimentaria. (Ver Figura 2)


Producción agrícola bajo paneles 


La incorporación de los paneles solares ha generado un microclima favorable para el cultivo de ají. La sombra parcial reduce la exposición directa a altas temperaturas, disminuyendo el estrés térmico de las plantas y la pérdida de humedad en el suelo.

Esto se traduce en:


  • Mayor estabilidad en la producción a lo largo del tiempo
  • Mejor aprovechamiento del agua disponible
  • Cultivos más resistentes frente a condiciones climáticas adversas


En un contexto de altas temperaturas como el Caribe colombiano, este tipo de protección resulta clave para mantener la productividad agrícola.


Se demostró que el uso de paneles como techo no solo es beneficioso para la generación de energía eléctrica, sino también protege del exceso de radiación a las plantas por lo que se logra que estas tengan un mayor tiempo de Vidal útil y produzcan mas y mejores frutos, esto se evidencio al comparar los tamaños de ajíes de las plantas bajo los paneles solares y las que estaban en la intemperie los cuales eran un 12% más grandes y además en cada ciclo la producción fue significativamente mayor.

 

Integración de la comunidad 

 

La comunidad pudo integrarse al agruparse en una casa y ver juntos televisión, es decir se generaron espacios de encuentro en torno a actividades compartidas producto de la disponibilidad energética, lo cual refuerza los vínculos sociales.

 

 Energía para la equidad en el hogar

 

Se logro mantener una nevera prendida las 24 horas y encender una lavadora una vez por semana, esto aunque pudiera parecer algo sencillo, en realidad en un gran paso para la equidad en el hogar, puesto que el lavado de ropa es una tarea tradicionalmente realizada por mujeres y que exige un desgaste físico importante, el poder semiautomatizar esta labor disminuye la carga de trabajo invisible que históricamente ha recaído sobre ellas.


Mejor acceso y gestión del agua

 

Uno de los cambios más significativos ha sido la transformación en el acceso al agua para riego. Antes, esta actividad dependía de métodos manuales o de disponibilidad limitada. Con el sistema agrovoltaico, el uso de una bomba eléctrica permite un suministro más constante y eficiente. Esto ha permitido:


  • Incrementar la frecuencia y oportunidad del riego
  • Reducir el esfuerzo físico requerido
  • Optimizar el uso del recurso hídrico


El agua deja de ser una limitación crítica y se convierte en un recurso gestionado de manera más eficiente.


Acceso confiable a energía eléctrica

 

El sistema proporciona una fuente de energía limpia y continua, gracias a la combinación de generación solar y almacenamiento en baterías. Esto elimina la dependencia de fuentes externas inestables o costosas. Como resultado:

  • Se garantiza disponibilidad energética durante el día y la noche
  • Se reduce la vulnerabilidad frente a fallas del servicio eléctrico
  • Se habilita el uso de equipos eléctricos tanto productivos como domésticos
  • La energía pasa de ser un recurso escaso a convertirse en un habilitador del desarrollo.


Mejora en la calidad de vida

El acceso a electricidad dentro del hogar ha transformado significativamente la vida diaria de la familia. Actividades que antes eran difíciles o imposibles ahora forman parte de la rutina.

Entre los principales cambios se destacan:

  • Conservación adecuada de alimentos mediante refrigeración
  • Reducción del trabajo doméstico con el uso de lavadora
  • Iluminación en distintos espacios del hogar
  • Acceso a información y entretenimiento
  • Mejora en la conectividad a través de dispositivos móviles


Estos elementos no solo aportan comodidad, sino también bienestar y dignidad.


Beneficios económicos


El sistema agrovoltaico también tiene implicaciones económicas importantes para la familia.

  • Reducción de gastos en energía o combustibles
  • Disminución de costos operativos en el riego
  • Potencial generación de ingresos a partir de la venta de ají
  • Al integrar energía y producción agrícola, se fortalece la economía familiar y se abren nuevas oportunidades productivas.


Impacto ambiental positivo


El uso de energía solar reduce la dependencia de combustibles fósiles, contribuyendo a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, el sistema promueve un uso más eficiente de los recursos naturales. Entre los principales beneficios ambientales se encuentran:

  • Generación de energía limpia y renovable
  • Reducción de la huella de carbono
  • Disminución de la evaporación del agua en el suelo
  • Aprovechamiento dual del terreno (energía + agricultura)


Este enfoque contribuye a un modelo de desarrollo más sostenible y adaptado al cambio climático.

Figura 2. Resultados obtenidos de la implementación del sistema agrovoltaico.


En conjunto, estos impactos muestran que la agrovoltaica no es solo una solución tecnológica, sino una estrategia integral que mejora la relación entre energía, agua y alimentos. Más allá de los equipos instalados, representa una transformación en la forma en que las comunidades rurales pueden gestionar sus recursos y construir un futuro más autónomo y sostenible.

 

¿Por qué es relevante para zonas rurales?

 

En muchas zonas rurales, los desafíos no aparecen de forma aislada: la falta de energía, el acceso limitado al agua y las dificultades en la producción agrícola suelen estar profundamente conectados. Resolver uno de estos problemas sin abordar los otros, rara vez genera cambios sostenibles en el tiempo.

La agrovoltaica resulta especialmente relevante porque propone una solución integrada. No se trata solo de generar electricidad, sino de utilizar esa energía para activar otros procesos esenciales en la vida rural, como el acceso al agua y la producción de alimentos.

En este contexto, su valor radica en tres aportes clave:



  • Energía limpia y local
    Permite generar electricidad en el mismo territorio, reduciendo la dependencia de redes inestables o de combustibles fósiles como el diésel.
  • Mejor uso del agua
    Al facilitar el bombeo y riego, y al mismo tiempo reducir la evaporación gracias a la sombra parcial, contribuye a una gestión más eficiente del recurso hídrico.
  • Aprovechamiento del suelo
    Integra generación energética y producción agrícola en una misma área, evitando la competencia por el uso del terreno.


Una forma sencilla de entenderlo es pensar en la agrovoltaica como un sistema que conecta soluciones: la energía deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en un medio para mejorar la producción, reducir el esfuerzo físico y aumentar la autonomía de las comunidades.



Además, en regiones como el Caribe colombiano —donde la radiación solar es abundante durante gran parte del año— este tipo de sistemas tiene un potencial especialmente alto. Allí, el sol no solo es una condición climática, sino un recurso estratégico aún poco aprovechado.

En un escenario marcado por el cambio climático y la necesidad de modelos más sostenibles, la agrovoltaica ofrece algo más que una alternativa tecnológica: plantea una nueva forma de habitar el territorio, donde energía, agua y alimentos dejan de competir y comienzan a trabajar juntos.



Conclusión: una solución con potencial para transformar el campo colombiano



El caso de esta familia en Arjona demuestra que es posible replantear la forma en que se abordan los desafíos del campo colombiano. En lugar de tratar por separado el acceso a la energía, el agua y la producción de alimentos, la agrovoltaica propone integrarlos en un solo sistema, eficiente y adaptado a las condiciones del territorio.



Más que una solución puntual, este tipo de iniciativas representan un modelo replicable para muchas regiones del país. Colombia cuenta con un alto potencial de radiación solar, especialmente en zonas rurales donde, paradójicamente, persisten problemas de acceso a la energía. En estos contextos, sistemas agrovoltaicos como el presentado no solo son técnicamente viables, sino también social y ambientalmente pertinentes.



La clave de su éxito radica en su capacidad de adaptación: no se trata de imponer tecnología, sino de diseñarla en función de las necesidades reales de las comunidades. Al integrar generación de energía, riego y producción agrícola en un mismo espacio, se optimiza el uso del suelo, se reducen costos y se fortalece la autonomía de las familias rurales.

y llevarlas a más comunidades que aún esperan acceso a oportunidades básicas para su bienestar.


Agradecimientos


Los autores agradecen a la empresa Laboratorio de Simulación y Procesos SAS (Simprolab, 2025) y al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación por su apoyo a través de la convocatoria 934-2023 Convocatoria de Estancias Posdoctorales Orientadas por Misiones, que hicieron posible el desarrollo de este proyecto.


Referencias 


Angulo Marimón, Á. (2024). Caracterización demográfica del Cabildo Indígena Zenú Cipez en Turbaco, Bolívar: hacia una estrategia pedagógica inclusiva y culturalmente relevante. Congreso Internacional de Educación “Educación y Escuela en la Era Digital: Tensiones, Desafíos y Perspectivas para los Sujetos Educativos”

González, A. M., Rodrigo, P. M., Díaz-Ponce, A., Escalante, N. I., & Almonacid, B. (2023). Modelo agrovoltaico simplificado para estimar el nivel de transparencia óptimo de la cubierta de un invernadero solar. Revista Politécnica de Aguascalientes, 2(2)

Salamanca Falla, C. H., Babativa Torres, J. S., & Bahamón Sáenz, A. D. (2024). Viabilidad económica de los sistemas agrivoltaicos en Colombia. Semestre Económico, 27(62), 1–20.

Organización Nacional Indígena de Colombia - ONIC. (2021). Informe de afectaciones a los derechos

humanos y territoriales en los pueblos indígenas de Colombia. www.onic.org.co

Quintana Cataño, M. del M. (2020). Turismo en los pueblos indígenas de Colombia. Universidad Jorge

Tadeo Lozano.

Autores:

Jhoan Sebastian Parra-Quiroga¹², Andrés Fernando Restrepo-Álvarez¹², José Antonio Lara-Ramos¹², Jennyfer Díaz-Angulo²

¹ Universidad del Valle, Colombia
² Simprolab SAS, Colombia