Colombia es sinónimo de café pero detrás de cada taza que disfrutamos hay una realidad que pocos vemos. El proceso tradicional solamente se aprovecha el 50% del fruto, el resto como el mucilago, la pulpa y la cascarilla suelen terminar en las fuentes de aguas o en los suelos, generando un impacto ambiental que no podemos ignorar.
Proyecto Orquídeas