
A finales del siglo XX, la producción audiovisual musical se vio profundamente influenciada por la convergencia entre tecnologías digitales y estrategias de comunicación global. En este contexto, la canción y el videoclip “Stronger” (2000) de Britney Spears constituyen un ejemplo de integración coherente entre sonido, imagen y movimiento para transmitir un mensaje de autoafirmación.
Dr. Alejandro M. Rivas, PhD.
Dra. Laura C. Benavides, PhD.